El extintor: La magia de la ternura

El extintor: La magia de la ternura

El extintor: La magia de la ternura

Un dulce encuentro en la primera noche con un amigo de Facebook

Por: Patricia Monge | Fecha: 21/11/11

 

Javier me contactó por Facebook con la excusa de “soy el amigo de…”. La buena química entre nosotros fue inmediata, aunque no nos conocimos en persona sino hasta varias semanas después. Nuestro coqueteo digital avanzó: pasamos al chat de Facebook, a los mensajes por celular y a estar conectados todo el día a través de WhatsApp. Las conversaciones fueron subiendo de tono: nos enviábamos fotografías y nos confesábamos las fantasías más provocativas, amoríos, preferencias y gustos.

Una tarde en la que fui al despacho de mi editor recibí una llamada en mi celular. Contesté, me disculpé con la secretaria y fui al baño. Era Javier, quien me pidió que le describiera cómo iba vestida ?un juego que nos encanta? y la lencería que llevaba puesta. Mientras yo le contaba sobre mi tanga roja microscópica, él sugería que acariciara mis pechos y bajara lentamente hasta mi pubis. Me disponía a hacerlo cuando alguien golpeó a la puerta y me interrumpió.

“Te llamo más tarde”, le dije a mi amigo, y colgué. Me arreglé un poco frente al espejo y regresé con mi paciente editor, que ya me esperaba. Cuando terminó la junta, marqué el número telefónico de Javier para citarlo esa misma noche. Quedamos de vernos a las 9 pm en un bar cercano. “Ya basta de jueguitos cachondos, es hora de pasar a la acción”, pensé.

Llegué al bar diez minutos después de la hora; Javier ya estaba ahí. Confieso que me sentía bastante nerviosa, pero no dejé que se me notara (creo), y supongo que él se sentía igual. El encuentro fue genial: la química que habíamos intuido sí existía en la realidad. Nos comíamos con la mirada, aunque éramos mucho más tímidos que en nuestras citas virtuales.

Bebimos unos cuantos gin tonic. Cuando llegó la hora de marcharnos, empecé a sentirme mal y me arrepentí de haber aceptado el último trago. Javier me dijo que no me preocupara, que él me llevaría a casa. Decidí dejarme mimar y le dije que sí de inmediato.

Una vez en mi departamento, Javier preparó un té digestivo y me lo llevó a la cama. Se acostó a mi lado y me acarició el cabello con dulzura. Por fin la cabeza me dejó de dar vueltas como un carrusel y me dormí; él hizo lo mismo.Al día siguiente me desperté temprano y descubrí a Javier acurrucado entre las sábanas. Recordé lo que había pasado unas horas antes y no pude más que sonreír: nuestra primera noche de pasión, sobre la que tanto habíamos hablado, no había sido lo que pensábamos y, sin embargo, algo en él me tenía encantada.

Acerqué mi cuerpo al suyo; su piel estaba tibia y su respiración era pausada. Tuve la tentación de besarlo pero me contuve. Me le pegué aún más; quería impregnarme de su olor. Acaricié su rostro con mi dedo índice, delineé sus labios, bajé por su cuello hasta su pecho, sentí los latidos de su corazón y seguí deslizando mi mano.Javier había dormido desnudo, y eso me fascina. No sabía si despertarlo, pero mis dudas se disiparon en cuanto su mano ?masculina y fuerte? recorrió el contorno de mis hombros y él susurró: “Buenos días, hermosa”.Aún estremecida por el efecto de su voz, me puse de espaldas y comencé con mis movimientos ondulatorios, como las olas del mar.

Javier siguió el ritmo de mi cuerpo mientras me besaba el cuello y tocaba mi sexo. Se entretuvo jugando con mis ganas hasta que supo que yo ya no podía esperar más. Entonces cruzó su pierna por encima de la mía y exploró los límites del placer y la excitación; yo me dejé seducir embelesada por la sabiduría de sus manos. Alcancé el éxtasis y gemí relajada.”Buenos días”, musité en medio de un suspiro profundo y agitado. Me di media vuelta y nos besamos con ternura.

Javier había dormido desnudo, y eso me fascina. No sabía si despertarlo, pero mis dudas se disiparon en cuanto su mano ?masculina y fuerte? recorrió el contorno de mis hombros y él susurró: “Buenos días, hermosa”.

Anuncios

Acerca de Gosivan

Menos es más. 🇲🇽 Tw & IG:@gosivan

Publicado el 21 diciembre, 2011 en Carta Editorial. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: